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Diputados del oficialismo, el Frente para la Victoria y el bloque Justicialista calificaron hoy como «razonable» el aumento en la dieta de los legisladores, al considerar que «la tarea» es «muy ardua», en tanto desde la centro izquierda rechazaron el aumento por ser «obsceno».

Una fuente de la presidencia de la Cámara de Diputados explicó extraoficialmente que la dieta de los diputados y senadores tuvo en lo que va del año un aumento del 31 por ciento en dos etapas -18 por ciento en marzo y el 14 por ciento en agosto- negociado en paritarias con el gremio legislativo que rige también para los empleados parlamentarios.

En ese marco, la diputada Myriam Bregman (PTS/Frente de Izquierda) presentó esta tarde un proyecto que propone retrotraer el aumento de dietas y adicionales de los integrantes de ambas Cámaras, dispuesto a partir del mes de octubre.

Por su parte, el legislador oficialista Pablo Tonelli aseguró que «está bien y es razonable» el aumento de la dieta de los legisladores, y subrayó que la remuneración «tiene que ser acorde a las necesidades y la responsabilidad del cargo».

«Hace varios años que en la Cámara se adoptó el criterio que a los legisladores se le aumenta lo mismo que a los empleados legislativos y este año se acordó un aumento del 31 por ciento, por lo que los diputados hemos recibido el mismo aumento que los empleados legislativos», indicó en declaraciones a DyN.

En sintonía, el diputado nacional Daniel Lipovetzky (PRO) defendió el aumento al destacar que «son salarios que están en los mismos niveles que algunos sectores de otros poderes del estado».

«Nunca es fácil hablar de aumento de salarios a los legisladores cuando hay gente que cobra el salario mínimo o en negro», reconoció Lipovetzky, quien destacó los diputados tienen la «enorme responsabilidad de sancionar las leyes que la gente necesita».

En tanto, el diputado del bloque Justicialista Diego Bossio dijo entender «el enojo» que produjo en la sociedad el aumento de la dieta de diputados y senadores en «un año tan difícil», pero aseguró que «la tarea que se hace es muy ardua». «Estamos convencidos que la tarea que se hace es muy ardua, y los aumentos me parece que corresponden a autorizaciones de cosas que estaban rezagadas de años anteriores», enfatizó en declaraciones a radio Vorterix, aunque reconoció que «trabajar en el campo es mucho más duro de lo que hace un diputado».

Por su parte, el diputado kirchnerista Luis Basterra consideró que el aumento es «un monto más que suficiente para un legislador».

En declaraciones a esta agencia opinó que el incremento «impacta tanto como debe haber impactado el aumento a los ministros que cobran más de 160 mil pesos», y agregó: «Esta es una decisión de la presidencia de Diputados, no fue consultada con nosotros, fue una decisión que impacta en la percepción de los legisladores».

En contraposición, la legisladora por Libres del Sur Victoria Donda dijo «no» saber «en qué porcentaje» aumentaron las dietas de los legisladores, y consideró que «el problema es que hay que revisar cuánto gana cada funcionario».

«No sé en que porcentaje aumentó el sueldo. La resolución la firmó el presidente de la Cámara (de Diputados, Emilio Monzó) pero no nos informa. No es algo que se vota», enfatizó Donda en un comunicado.

Por último, el diputado nacional por el Frente de Izquierda Néstor Pitrola dijo rechazar el «aumento obsceno» de las dietas de los legisladores, al destacar que en Argentina «la mitad de los trabajadores cobra menos de ocho mil pesos».

«Si quieren mejorar la dieta de los Diputados, primero debatamos el salario mínimo de todos los trabajadores», apuntó Pitrola, al recordar el proyecto que presentó su espacio para que un diputado gane cuatro salarios mínimos.