La sentencia por mala práxis por el fallecimiento de un jóven padre de familia de la localidad de Saladillo, movilizó esta carta abierta escrita por los padres de la víctima.

El 01 de mayo de 2.006, nuestro hijo, Guillermo Martín Misch protagonizó un accidente de tránsito con su esposa en esta ciudad de Saladillo, donde vivía con su familia (esposa y 4 pequeños hijos), por el mismo fueron trasladados al Hospital Subzonal “Dr. Posadas”, ingresando aproximadamente a las 18,15 hs., siendo recibido por la Dra. Mirta Trezza, falleciendo ese mismo día a las 20,30 hs. aproximadamente.

Hasta aquí pareciera que se hubiera tratado de una muerte más entre las tantas que se producen por accidentes de tránsito. PERO NO, Guillermo (Martín para todos los que lo conocían por su profesión de abogado y funcionario del ANSES Saladillo), NO FALLECIÓ POR CAUSA DEL ACCIDENTE SINO POR NEGLIGENCIA E IMPERICIA –culpa- EN LA ATENCIÓN (desatención más propiamente dicho) QUE PADECIÓ EN EL HOSPITAL DE SALADILLO.

Nosotros, sus padres, nunca tuvimos dudas de ello, porque por las lesiones sufridas en el accidente, Martín no podía morir –NO DEBÍA MORIR –, pero nos llamamos a silencio y recurrimos ante quién debíamos recurrir: LA JUSTICIA.

A pesar de nuestra edad y nuestro inmenso dolor, esperamos pacientemente largos y dolorosos 9 (nueve) años hasta que LA JUSTICIA, en dos instancias dictó sentencia en igual sentido –que ya se encuentra firme-, donde nos dio la razón y determinó que nuestro hijo Guillermo Martín Misch, falleció a causa de la DESATENCIÓN de la que fue “víctima” en el Hospital público mencionado -falta de atención adecuada y oportuna para evitar el desenlace fatal-; quedando demostrado el obrar culposo del personal médico dependiente de ese nosocomio y, por consecuencia, del propio Estado Provincial del cual depende.-

Los médicos, que al hacer su juramento hipocrático (se supone lo habrán hecho), se comprometen a “luchar por la vida del paciente” , deben conocer entonces  –o debieran conocerlo- lo que en la emergencia se denomina “la hora de oro” para la atención de una persona accidentada porque en ella se encuentra en juego nada más ni nada menos que SU VIDA. Resulta inexplicable que en total olvido de sus juramentos y de lo decisivo que resultan ser esos primeros minutos, se lo haya expuesto –lisa y llanamente- a  la desaprensión y abandono.-

Nos preguntamos.. si ante ese fatal resultado, les habrá pesado (y les pesará aún), que el “olvido” de todo lo que debieron hacer para salvaguardar la vida, produjo la consecuencia opuesta del sentido y de la ética de la profesión a que se consagraron y al juramento que prestaron. Habrán reflexionado que la decidía, la impericia y la negligencia que evidenciaron para con nuestro hijo –ratificada por la Justicia- transformaron sus juramentos en otro diametralmente distinto: un “juramento hipócrita”?.-

De acuerdo a lo probado en la causa, la única lesión de importancia sufrida por nuestro hijo a causa del accidente fue un “estallido de bazo”; y que a su ingreso al Hospital mostraba todos los síntomas de ese tipo de lesión y que cualquier profesional médico diligente y responsable debió evaluar en forma urgente (realizándole al menos una ecografía o más celosamente, una tomografía) ya fuera para descartarlo o confirmarlo y, en este último caso, una rápida intervención quirúrgica hubiera sido suficiente para salvaguardarle la vida.

Pero lamentablemente nada de ello ocurrió, sino como se hace hincapié en la sentencia judicial, Martín sobrevivió en el hospital aproximadamente durante 2 hs. 30`, con la sola atención de la colocación de un suero y dejado “sólo” en una camilla de una sala de guardia (esto fue visto y declarado por testigos) hasta morir por un “shock hipovolémico” (hemorragia interna no detectada).-

Como padres mucho podríamos decir o adjetivar, pero no es nuestra intención. Nuestra única finalidad con esta nota es llamar a la reflexión fundamentalmente de los profesionales que en aquel momento debieron asistir a nuestro hijo y no lo hicieron y que aún continúan trabajando en el mismo Hospital, a la propia Dirección del Hospital y a todos los profesionales de la salud para que no hayan más “Martín” que mueran a causa de “mala praxis”; máxime cuando en este triste trajinar de años, tomamos conocimiento que hubieron muchos otros casos de muerte por “mala praxis” en el Hospital de Saladillo,  que no han tomado estado público pero que así también fue declarado por la Justicia.

La sentencia definitiva fue dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de la ciudad de La Plata, el día 25 de agosto de 2.016, con el acuerdo concordante de los tres jueces que la integran, el expediente lleva el número 17.653.-

Para finalizar, destacamos y agradecemos la solidaridad y profesionalismo de quienes nos contuvieron, nos asesoraron y asistieron jurídicamente en estos nueve años de horror y paciencia Cristiana. Estas condiciones no habituales en el círculo legal, sí se manifestaron, sin restricción alguna y con una disposición extraordinaria y permanente en el conjunto de profesionales y personal pertenecientes al Estudio Jurídico “Morbiducci & Asociados”: Fue además nuestro “hogar” en Saladillo.-

No queremos dejar de mencionar también, al Sr. Leo Cabreyra; sólo él y nosotros no olvidaremos NUNCA su permanente presencia y asistencia en los momentos más difíciles, humanamente hablando, que es cuando los padres deben soportar la muerte de un hijo; y lo hicimos con él a nuestro lado. Muchas gracias (suenan como palabras pequeñas y casi pobres) pero por siempre para vos, Leo.-

La Ley Divina ha triunfado definitivamente y además se ha hecho Justicia. Por fin nuestro hijo podrá descansar en paz; aunque, nosotros, los padres, hayamos quedado destruidos para siempre ante esta pérdida absolutamente evitable y que se produjo, sólo y exclusivamente, por culpa de profesionales ineptos, negligentes e irresponsables.

 

María Cristina Campo de Misch-DNI Nro 4.094.189

Guillermo Misch-DNI Nro 5.241.012

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