Luego de la interpelación de cuatro horas que protagonizó el intendente de Azul, José Inza, el pasado lunes, la cuestión pareció estancarse, aunque lejos de esto, la UCR tiene todo preparado desde hace varios días para llevar el caso a la Justicia. Los propios ediles del Frente Para la Victoria no terminaron conformes tras la jornada, ya que por lo bajo se comenta que el mandatario no sacó el suficiente provecho.

 Inza quiere dejar atrás este confuso episodio que llevó a que se lo interpele a tan sólo 11 meses de iniciada su gestión al frente de aquel municipio. En un reportaje al portal noticiasdeazul.com, dijo que “hemos cumplido con la misión que teníamos y dimos toda la información. Por eso es que concurrí al recinto, di la cara; fui acompañado de las personas que estuvieron trabajando en el área. Ellos hicieron un aporte valioso y en ese aspecto los concejales se tienen que sentir satisfechos”. En ese sentido, hasta felicitó y agradeció a los ediles de la oposición haber hecho la denuncia pública en su contra. “Estas cosas siempre sirven para no cometer errores después en el futuro y corregir unas cuestiones”, reflexionó.

 Con respecto a los hechos en sí, volvió a repetir que la tercerización del cobro de tasas municipales “se estimó que era aceptable, conveniente y oportuno”, pero que luego “el asesoramiento que recibí no estuvo a la altura”. Así, responsabilizó nuevamente al ex secretario de Economía, Néstor Requelme.

 “Ante la duda yo tomé la decisión de dejar sin efecto el expediente. Lo importante acá es que no se generó ningún tipo de daño económico al Municipio”, explicó Inza, y remarcó más de una vez a lo largo de la charla que aquel expediente quedó sin efecto y que la empresa nunca arrancó a hacer trabajo alguno.

 Reconoció que es hasta el día de hoy que no leyó el expediente por completo, explicando que “hay fotocopias, papel sellado y toda una serie de cuestiones que uno las va obviando”, y que “eso le ocurre a todos los intendentes y administraciones”. “Si yo tuviese que leer todos los expedientes de todas las áreas del Municipio no me alcanzaría la vida para llevar adelante la gestión. Me pasaría el día en un escritorio leyendo expedientes. Para eso están los asesores y funcionarios”, se escudó.

 Con respecto a la jornada de la interpelación en sí, el intendente expresó que “me satisface que la sesión se haya podido llevar adelante de la manera que se llevó. Respetuosamente, a pesar de lo que se dice. Hay versiones y lecturas en ese sentido”. Esta visión contrasta con el relato de varios de los presentes. Es que aseguran que, lejos de un clima de armonía y respeto mutuo, casi se llegó al “papelón”, según cuentan, ya que “hubo gritos, cantitos, chistes de mal gusto y hasta insultos contra los concejales que preguntaban”.

 En ese marco, Inza justificó los festejos diciendo que “había una clara preocupación sobre cuál iba a ser la naturaleza de la interpelación, cómo iban a ser las preguntas, la expectativa de qué iba a pasar. Entonces obviamente, cuando ellos (los funcionarios) vieron cómo transcurría la interpelación yo creo que fueron sintiendo una sensación de mayor tranquilidad”. Allí minimizó y relativizó las preguntas ideadas por los concejales, ya que para él, “las preguntas eran bastante recurrentes, sobre los mismos temas y las respuestas estaban”.

 Más allá de que para el jefe comunal haber llegado a esta instancia “es una sensación muy fea, muy triste, y genera una cuestión que a uno no le agrada”, se esperanza en continuar el camino iniciado en octubre pasado y quiere dar por terminado el tema de las sospechas y las irregularidades del expediente de la licitación para la tercerización del cobro de tasas municipales. Aseguró que “hay un antes y un después”. Lo cierto es que los concejales opositores no comparten esa opinión, y la presentación del caso a la Justicia sería inminente, para que se continúe por esa vía y se brinden las respuestas que, al parecer, no las dio el propio Inza.

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