El excanciller Héctor Timerman se definió hoy como «un prisionero político» y cuestionó al juez federal Claudio Bonadio por obligarlo a pedir autorización para recibir atención médica, lo cual consideró como una «condena a muerte».

«Escribo estas líneas desde mi casa, donde los tribunales me han confinado desde hace más de una semana. Soy un prisionero político. Un juez argentino me acusó de traición y de encubrir a funcionarios iraníes acusados de ser el cerebro del ataque terrorista de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA)», sostuvo el exfuncionario nacional.

A través de una columna publicada en The New York Times, el exjefe del Palacio San Martín criticó al magistrado y se preguntó «por qué el acuerdo (con Irán) se ha convertido en el foco de esa ira vengativa».

«No puedo decir por qué el señor Bonadio parece decidido a llevar adelante un caso con pruebas tan endebles y por qué ha anunciado decisiones con un calendario sospechosamente político», planteó el dirigente, quien se encuentre con prisión preventiva en su domicilio.

En ese sentido, se quejó del rechazo de Bonadio al pedido de excarcelación que presentó, así como también advirtió que «hace unos días, determinó que debía pedir permiso para ver a los médicos, una decisión criticada por Human Rights Watch».

«Por ahora, el caso AMIA languidece, como lo ha hecho durante décadas. Y nosotros, que de buena fe buscamos la justicia, somos blanco de la ira de la comunidad judía y de muchas familias de las víctimas. He pedido ser juzgado lo más rápido posible. Impedirme recibir atención médica oportuna es como condenarme a muerte. La Constitución de la Argentina no permite la pena de muerte. Pero con un juez como este, eso es poca garantía», añadió.

Asimismo, Timerman destacó que «avanzar en el caso (del ataque terrorista) fue un objetivo clave de la administración de la expresidenta Cristina Kirchner».

«La solución fue un acuerdo entre ambos países: un juez argentino interrogaría a los sospechosos en Irán y comenzaría procedimientos para llevar la verdad y la justicia a las víctimas.

También se estableció una comisión de la verdad no vinculante compuesta por juristas internacionales para observar el caso», explicó el exjefe de la diplomacia argentina.

Y agregó: «Para el señor Bonadio, el acuerdo socava la investigación penal en el caso AMIA y es el pretexto para mi acusación».

El excanciller también rechazó las acusaciones que figuran en su contra en la denuncia que realizó el exfiscal de la Unidad Especial AMIA Alberto Nisman.

«Las acusaciones se improvisan, en parte, a partir de informes falsos de los medios que alegan una reunión secreta en Aleppo, Siria, entre yo y Ali Akbar Salehi, que en ese momento era el ministro de Asuntos Exteriores de Irán. No se han presentado pruebas creíbles para apoyar esta falsedad. El resto de las acusaciones en el caso se basaron en esta mentira, que niego categóricamente», subrayó.

Fuente: Noticias Argentinas