Con el agravamiento de la situación epidemiológica y las nuevas medidas sanitarias para limitar la circulación del virus, los inquilinos no pueden dejar las viviendas debido a la prohibición de mudanzas. Por eso, piden la prórroga de contratos mediante un marco protector como fue el decreto 320 que, además de impedir desalojos, congele el valor de los alquileres.


En este sentido, Pablo García de Inquilinos de Pie advierte: “todo parece indicar que, una vez más, las inmobiliarias, con el apoyo de los Colegios de Martilleros, se quieren salvar a costa de los más indefensos, los perjudicados de siempre”. Tal afirmación hace referencia a que, tras quedar sin efecto el DNU 320 que limitaba los desalojos, los inquilinos quedaron sin respuestas que los ayuden a sostener la situación.


En tanto, Marta Liotto, vicepresidenta del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires, rechazan la prórroga de contratos por Decreto porque, dice, dificulta “el normal funcionamiento del mercado de alquileres, generando distorsiones que complican el normal desarrollo del sector». Además, el sector que representa afirma que debe permitirse trabajar de manera presencial, abrir los sábados, y habilitar el trabajo de las mudadoras.

Sobre este punto, García apunta: “Los 4,5 millones de inquilinos del país no somos ‘el mercado’, como dicen los Colegios de Martilleros. Nos ampara la constitución y nuestro derecho a una vivienda digna, por eso es urgente que el Estado intervenga. Una medida adecuada sería limitar los desalojos y prorrogar los contratos; así se evitaría que inmobiliarias, propietarios y Colegios sean los únicos que se salven en perjuicio de los inquilinos”.


Mientras la pandemia avanza y cada sector trata de acomodarse mejor a los nuevos escenarios, los inquilinos están, otra vez, a la deriva e indefensos frente a la estampida de los alquileres. Así, en el último año los precios en la región metropolitana escalaron más que la inflación y treparon cerca del 75%, llegando a tocar el 90% de suba en algunas zonas.