Como en el 2010, la de ayer volvió a convertirse en una verdadera fiesta. Este encuentro fue benéfico y solidario, respondiendo así a la naturaleza de un homenaje que también pretende dar una merecida caricia a los deportistas veinticinqueños que surcan los campos del mundo, llevando las banderas de la patria chica.

Cabe destacar que fue una celebración para las más de 3.000 personas, muchas de ellas llegadas desde ciudades vecinas y no tanto, que no quisieron perderse la oportunidad única de estar cerca de las figuras argentinas del polo.