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En medio de la polémica por el feriado, el carapintada Gómez Centurión dijo que el régimen cívico militar no aplicó un plan “sistemático” de represión ilegal. Macri había hablado de “guerra sucia”.

Mientras el Gobierno intenta desactivar el escándalo que significó declarar la movilidad del feriado del 24 de marzo, el titular de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, reflotó la teoría que le costó la renuncia a Darío Lopérfido como ministro de Cultura porteño y no sólo negó que en la última dictadura cívico-militar se haya aplicado un “plan sistemático” de represión ilegal, sino que desconoció 22 mil desaparecidos.

“Ocho mil personas muertas desde el punto de vista social es espantoso. Pero desde el punto de vista histórico, no es lo mismo ocho mil verdades que 22 mil mentiras”, sentenció Gómez Centurión en el programa televisivo Debo Decir, que conduce el periodista Luis Novaresio por la señal América.

El funcionario –quien fue combatiente de la guerra de Malvinas- dijo no compartir que “la dictadura haya sido un plan genocida” y negó que se haya aplicado un “plan sistemático” de desaparición de personas, en un tenso cruce con la periodista Romina Manguel.  Además, ante la perplejidad de los invitados, consideró que el ex presidente de facto Leopoldo Galtieri “es un protagonista más de la historia”, por lo que “su rol va a desaparecer en la causa Malvinas”.

Gómez Centurión, titular de la Dirección General de Aduanas (DGA), había sido desplazado por el presidente Mauricio Macri a partir de sospechas de corrupción, aunque luego fue repuesto en ese cargo. Además de haber batallado en Malvinas,  en los ’80 participó del alzamiento de los carapintadas contra el gobierno de Raúl Alfonsín.

Los dichos de Gómez Centurión tienen como antecedente más cercano la polémica desatada por Lopérfido, quien hace casi un año sentenció que “no hubo 30 mil desaparecidos” y agregó que “se arregló ese número en una mesa cerrada”. El repudio generalizado de los organismos de Derechos Humanos no se hizo esperar, y en julio el funcionario terminó renunciando a la cartera de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

Lopérfido no fue el único macrista en remover el avispero. Consultado por esas declaraciones sobre el genocidio, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano, dijo entonces que “hay un montón de versiones” sobre el volumen de los desaparecidos y remató: “La verdad, desconozco el número”.

En un intento de limpiar la imagen del Gobierno, hacia fines de agosto, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguró durante su presentación ante la Cámara de Diputados que “la única lista oficial (de desaparecidos) es la de la CONADEP, que da un número inferior” a 30 mil, una cifra que, adujo, “tiene un valor simbólico”.

Para esa misma época, en una entrevista con el medio extranjero BuzzFeed, Macri llevó al máximo sus coincidencias con la teoría de los dos demonios al calificar de “guerra sucia” a la última dictadura. En aquella oportunidad, Macri también dijo “no tener idea” de “si fueron nueve mil o 30 mil” los desaparecidos.

El Gobierno volvió a quedar en la mira de los organismos de DDHH en los últimos días por el decreto que modificó el régimen de feriados, declarando la movilidad de conmemoraciones emblemáticas para nuestro país, como son las del 24 de marzo, el 2 de abril y el 20 de junio. En medio de un amplio rechazo político y social a la medida, el presidente resolvió dar marcha atrás con un nuevo decreto para ratificar la “inmovilidad” de esos feriados. Lo hizo frente a un dato significativo: en el repudio, el peronismo, por primera vez desde la derrota de 2015, encontró un motivo para dejar a un lado las diferencias internas y produjo un movimiento homogéneo que volvió a mostrar su poder de fuego.