vidalsalvador

A excepción de algunos desembarcos con ministros para mostrar presencia, el vice no tomará decisiones ejecutivas. Sólo actuará “en caso de urgencia”, deslizaron en su entorno.

“No hay ninguna intención de ocupar lugares que no corresponden”. Así definieron en el entorno de Daniel Salvador el rol que tendrá el vicegobernador durante los próximos siete días, cuando estará al frente del Ejecutivo provincial ante la licencia que inició este lunes María Eugenia Vidal, quien permanecerá de vacaciones en Playa del Carmen, en la Riviera Maya de México, junto a sus tres hijos. De esta forma, se dejó en claro que las facultades que quedan en manos del dirigente radical no trascenderán la barrera de lo legal/burocrático, mientras que la rienda política quedará en manos del núcleo amarillo del gabinete.

Al definirse como “casi una guardia” la tarea que desarrollará el vice a cargo de la Gobernación, se remarcó que sólo “actuará y tomará una decisión llegado el caso de una urgencia». En esta actitud de estar “al pie del cañón” pero sin interferir en la dinámica política y de gestión diseñada por el armado vidalista, el número dos de la Provincia omitirá en este período las escapadas a su casa de Mar del Plata, el único plan de descanso previsto “por uno o dos días” entre semanas durante el verano.

Sin modificar su base operativa (permanecerá en su despacho del Senado) y menos aun previendo reuniones de gabinete, la labor de Salvador como cabeza visible del Ejecutivo sólo se circunscribirá a desembarcos territoriales en compañía de algunos funcionarios, tal como lo realizó durante el fin de semana en Puán junto al secretario general de la Gobernación, Fabián Perechodnik, o como desarrolla este lunes con recorridas en San Nicolás y Pergamino junto con algunos ministros.

Ante este estado de situación en el barco bonaerense, el timón político queda a cargo del jefe de Gabinete, Federico Salvai, quien precisamente programó sus vacaciones para febrero teniendo en cuenta esta situación que lo requiere como reemplazante extra oficial de su jefa. Y es que este funcionario tendrá un peso determinante dentro de las decisiones de gestión en un año donde la figura de la mandataria bonaerense será requerida para elevar el amperímetro electoral del frente de Gobierno en la madre de todas las batallas: la provincia de Buenos Aires.

Así dadas las cosas, el perfil protocolar del titular del Comité Provincia de la UCR al mando de la administración pública bonaerense va en sintonía con la conformación de un gabinete que cuenta sólo con un ministro de raigambre radical (Jorge Elustondo, de Ciencia y Tecnología) y, de esa manera, no expresa la integración de la alianza Cambiemos. Al mismo tiempo, responde a una matriz de conducta que fue un común denominador ante circunstancias similares en los anteriores vicegobernadores, que sólo se limitaron a hacer uso de las firmas necesarias para no entorpecer la dinámica burocrática.

La excepción a la regla de esto bien puede ser el caso de Rafael Romá, quien tuvo injerencia y poder de decisión en el Gobierno bonaerense en tiempos donde el entonces mandatario, Eduardo Duhalde, se corrió de la escena ejecutiva en 1999 para meterse de lleno en la campaña de cara a la elección presidencial en la que finalmente cayó ante Fernando De la Rúa. En aquellos tiempos, «Balito» ofició de brazo político y de gestión del gobernador en la arena bonaerense por decisión del caudillo de Lomas. No es el caso actual, donde, en términos reales, Vidal delega esas atribuciones en Salvai y limita en Salvador la tarea de contención ante cualquier foco de tensión boina blanca.

FUENTE LETRA P