Con más de 4,5 millones de hectáreas inundadas, sólo una caída “drástica” del nivel de lluvias de los próximos meses podrá evitar que sea un año “totalmente perdido” para el campo. Así lo revelaron desde Carbap, luego de difundir un informe sobre el crítico panorama actual, cuyas consecuencias más severas se verán en los tres a cuatro meses siguientes.

Los productores de la zona afectada -que a nivel nacional comprende toda la cuenca del río Salado, desde la desembocadura en la bahía Samborombon hasta zonas de La Pampa y sur de Córdoba, y el oeste bonaerense- afirman que sólo una primavera con lluvias inferiores a lo normal podrá traer alivio. “La diversidad de problemas que generan estas inundaciones va desde la pérdida de miles de hectáreas de soja y maíz que no se pudieron cosechar, cientos de miles de litros de leche que se tuvieron que tirar, hasta la perdida de terneros y vacunos en general”, señala el informe que hoy publicó Diario Extra.

En rigor, 12 de los 18 millones de cabezas de ganado se encuentran en el área inundada (alrededor del 63%), lo que representa un 34% del stock nacional. “La situación se agrava porque los animales se encuentran en plena parición, los terneros nacen en zonas inundadas, y la mortandad es mayor de lo normal. Recién veremos las consecuencias reales en el destete de marzo. En el campo es así, tenés un problema hoy que va a repercutir en los cuatro meses siguientes y también en el próximo año”, dijo a esta agencia el titular de Carbap, Matías De Velazco.

“No sólo van a ser pérdidas en cuento a cantidad de cabezas, probablemente tengamos terneros de menor peso cuando sean los destetes”, explicó Pablo Ginestet, presidente de la Asociación Rural de Henderson. “Y no sólo eso, las vacas entran en servicio dentro de dos a cuatro meses. Y si el panorama no cambia, el porcentaje de preñez va a caer, van a nacer menos animales el año que viene y serán muchos menos los disponibles a la venta en 2019”, agregó el productor, especialista en tecnologías de drones e imágenes satelitales, a partir de los cuales se realizó el informe.

En cuanto a la producción tambera, el trabajo advierte que el 67% de las vacas en ordeñe se encuentra en las zonas afectadas de la provincia, al tiempo que da cuenta de “una red vial totalmente colapsada” con más de 15 mil kilómetros de caminos, cortados o intransitables”, que impide ingresar a los campos y sacar las producciones. Cabe recordar que el mes pasado, productores lácteos de Rivadavia tuvieron que tirar miles de litros de leche en mal estado por esa causa.

De cara al futuro, Ginestet evaluó: “Hay mayor expectativa en la cuenca baja del salado, debido a que tiene muchos desagües naturales, canales, ríos y arroyos, que van a sacar el agua más rápido por su cercanía con el mar. Se estima que esa zona va a mejorar más rápido que el oeste de la provincia y La Pampa, donde no hay una hidrografía natural, el agua se va sólo por evaporación o por el consumo de los cultivos, pero habrá que ver cuánto llueve y si se puede sembrar”.

 

Fuente: dib.com.ar