El sector residencial representa el 12% de las emisiones argentinas de gases de efecto invernadero, producto del consumo energético de las viviendas. Para reducir esas emisiones se puede hacer mucho desde la arquitectura, con la incorporación de medidas de sustentabilidad en las viviendas y eficiencia energética, ya que el impacto se traduce también en ahorro a la hora de pagar las facturas. Un dato interesante, el PROCREAR incorporó criterios de sustentabilidad ambiental al que ahora puede acceder quienes obtengan estos créditos.

La construcción es un proceso que demanda grandes cantidades de energía y agua. Para generar el menor impacto ambiental posible, reducir el consumo energético durante el proceso constructivo, y lograr viviendas más eficientes y amigables con el ambiente, surgió hace décadas el concepto de arquitectura sustentable, aplicable tanto a la construcción tradicional como a la en seco.  

“Se relaciona con el modo de concebir el diseño arquitectónico, con una forma de ver el urbanismo, concientizar sobre la importancia y el valor de los recursos, la articulación de los materiales a utilizar”, cuenta al respecto Andrés Badino, especialista en energías renovables y arquitectura sustentable, además de cofundador de UTORAK Energía Renovable.  También indica que “en la Arquitectura Sustentable, además, se tienen en cuenta aspectos tales como la orientación a la hora de proyectar la obra en relación a la incidencia del sol, el emplazamiento, la forestación del lugar, entre otros puntos; como tratar de dañar lo menos posible los suelos y gestionar correctamente los desechos de obra”. 

En tal sentido Badino remarca que en la eficiencia energética inciden dos factores: la calidad constructiva y el perfil de consumo energético.  “Tiene en cuenta cuestiones como buenos aislamientos en pisos, muros y techos; correcta distribución de ventanas y calidad de aberturas; donde en verano no se genere demasiado calor, y en invierno demasiado frío. Eso hace que se requiera menos energía para calefacción, refrigeración e iluminación”, indica.

 Procrear sustentable

“Desde el punto de vista arquitectónico, hay determinados conceptos que se tienen que meter en el ADN de la gestación de un proyecto. No tiene que ver solo con el ámbito residencial, sino también con los desarrollos urbanísticos que se llevan a cabo”, destaca el fundador de Utorak, quien añade que valora las iniciativas como PROCREAR, que incorporan criterios de sustentabilidad ambiental en términos de ahorro de recursos esenciales como el acceso al agua y la energía. 

“El crédito es una variable clave en Argentina para ampliar la base de usuarios de energías renovables. Tiene que ver con políticas de Estado para facilitar la importación y fomentar la producción local”, dice.

En ese orden, en los anuncios de PROCREAR II, se incorporó una línea de crédito especial para mejoras sustentables. Las mismas comprenden la adquisición de termotanques solares, mejoras térmicas -como estufas ecológicas y otros equipos de climatización sustentable-, todos apuntando a una menor emisión de gases de efecto invernadero.

Steel Framing              

Si bien la construcción “húmeda” aún es preponderante en el país, está en franco crecimiento la construcción bajo la modalidad Steel Framing. Se trata de un sistema con perfiles de acero galvanizado que permite una construcción más limpia y rápida, con sencillo mantenimiento. Además, propicia el ahorro energético, tanto para calefacción como para refrigeración, ya que ofrece mejores posibilidades para aislamiento de piso, techo, paredes y aberturas.  En tal sentido, el Instituto de la Construcción en Seco elaboró una guía para cumplir con los requisitos bancarios para construir en Procrear con Steel Framing. Cabe señalar que en 2018 la entonces Secretaría de Vivienda y Hábitat de la Nación determinó que ya no es necesario el requerimiento del CAT (Certificado de Aptitud Técnica) para la presentación de proyectos con esta modalidad constructiva.