Por Oscar Bissio *

(Especial)

Al final, había deuda. Y millonaria. Lo había anticipado el intendente Eduardo Bucca a pocos días de asumir y por estas horas, sus funcionarios, difundieron los componentes de la deuda millonaria que dejó la gestión de José Gabriel Erreca.

La deuda, al 10 de diciembre cuando se hizo el traspaso de mando, ascendía a los $16.000.000  y se constituye en una irresponsabilidad institucional del pasado gobierno radical. Y es muy grave, al tiempo que desintegra las desmentidas sistemáticas del errequismo. Un trabajo fino y completo que llevó casi dos meses, determinó categóricamente la suma mencionada. Y los detalles que se conocieron son claros e irrefutables.

Lo llamativo y lo grave es cómo se manejó el gobierno anterior en el último año de gestión, y sobre todo, en los últimos meses en pleno proceso electoral. Una actitud caprichosa que tendía a comprometer con animosidad las finanzas municipales.

Y el endeudamiento desmedido terminó con un récord que había sido orgullo hasta de los propios radicales, pero que sorpresivamente, se cortó tras perder las elecciones del 23 de octubre: el superávit de un promedio de $5.700.000 que había experimentado el municipio año a año durante largo tiempo. De hecho, el presupuesto 2011 de $107.600.000 sufrió una traumática ampliación hasta llegar a los $127.800.000 por pedido del propio intendente de entonces, José Gabriel Erreca.

Otro punto crítico que arrojó el análisis de los especialiastas que tiene Bucca en el área de Contaduría y Hacienda es el inentendible exceso de $4.700.000 en lo relacionado a los fondos propios del tesoro comunal detectado el 10 de diciembre, que podría ser motivo de sanción al municipio de parte del Tribunal de Cuentas, según aclararon estos mismos funcionarios ante la prensa local.

En síntesis, Bucca, asumió palpando la falta de solidaridad y la irresponsabilidad del errequismo. Erreca fue a Bucca, el obstáculo mayor. Pero no en las urnas, si no en el preocupante estado en que dejó a la Municipalidad.

La estratagema radical apuntó a embarrar la cancha en todo sentido olvidándose de la vocación por la función pública y la filantrópica mirada que todo político debe guardar celosamente en su espíritu cuando gobierna para todos. Y no para que sus amigos hagan negocios dudosos a espaldas de la sociedad. Erreca envió deliberadamente a sus proveedores amigos (a los que no les pagó mientras era intendente), a presionar a Bucca a los mostradores municipales. Aprovechó la ocasión para intentar desestabilizar de movida al nuevo Gobierno.

Eyectado del sillón de intendente, Erreca, pretendió seguir tomando decisiones que la sociedad le confirió a Bucca.

Un dato clave: La nueva administración tenía que hacer frente a los aguinaldos, a los proveedores, y enseguida a los sueldos. Erreca había dejado $4.300.000, pero todo estos compromisos requerían una suma de $13.400.000. Increíble, pero real.

Y en relación al personal de la Municipalidad aparece otro dato escalofriante: entre junio y diciembre, Erreca, llevó el plantel estable de trabajadores de 782 a 975 agentes, 193 incorporaciones traducidas a un incremento irracional del 60% de la masa salarial. Todo, en época de elecciones.

Y la irracionalidad o la desaprensión del viejo gobierno perdedor siguió con el aumento de las horas extras, los sueldos y las masivas recategorizaciones. Todo, en época de elecciones.

La cuestión es que muchos de los nuevos agentes, además de la erogación, no cumplían tareas especificas ni formales.

En definitiva, la deuda es millonaria, y ascendía a los $16.200.000: $2.300.000 en deudas generales, $9.500.000 en concepto de leasing y $4.400.000 a proveedores.

En el plano del leasing, el punto menos criticable de la gestión anterior porque debe admitirse que hizo crecer el parque automotor, patrimonio público, tiene su flanco negativo: la pregunta sin respuesta es por qué de los $9.500.000 de deuda, nada más y nada menos que $8.900.000 fueron generados en el último año?.

En fin, había deuda, y era millonaria al momento de dejar Erreca el gobierno municipal.

(*) Periodista bolivarense.

Colaborador especial de Edición Séptima.